Estudio y clasificación de suelos de Aragón
El suelo es un recurso natural, imprescindible para la vida en la Tierra.

Características y distribución

 

 LOS GRUPOS DE SUELOS DE REFERENCIA (GSR) EN ARAGÓN: Principales características y distribución

 

La gran variedad de rocas, climas, comunidades vegetales y animales, relieves de diferente naturaleza y edad, es decir contrastados factores formadores de suelos, asegura una elevada diversidad edáfica en Aragón. En este apartado se revisa cuales son los grupos de suelos presentes en el Alto Aragón, sus propiedades y denominación, siguiendo la Base de Referencia Mundial para Recursos de Suelos (IUSS, 2007). Los GSR que estan más ampliamente distribuidos en Aragón son los Calcisoles, Regosoles, Cambisoles, Gipsisoles y Leptosoles, quedando más localizados Solonchaks, Phaeozems (y grupos próximos), Luvisoles y Fluvisoles. Veamos sus principales caracterísitcas y su distribución, con especial énfasis al Alto Aragón:

CALCISOLES

 

Su nombre deriva del latín calx, cal. Los Calcisoles se caracterizan por presentar una acumulación de carbonato cálcico (horizonte cálcico, k) a cierta profundidad, ya sea por translocación desde horizontes más superficiales o por aportaciones laterales de aguas ricas en bicarbonatos. La acumulación puede darse bajo varias formas: pulverulentas, nódulos con distinta morfología y dureza, cemento bajo los cantos (cemento geopetal) e incluso masas contínuas que, cementadas, transforman el horizonte cálcico en petrocálcico (mallacán, caliche, tosca, taparàs): Calcisol pétrico. A estos horizontes les pueden acompañar otros como el cámbico, gípsico e incluso un horizonte árgico.

Son suelos de pH básico y alta saturación de bases. La presencia de carbonatos tiene implicaciones agronómicas al aumentar la concentración de bicarbonatos que bloquean la absorción de hierro por las plantas (clorosis férrica). La abundancia de calcio provoca la retrogradación de los fosfatos.

Se trata de suelos que ocupan áreas semiáridas y subhúmedas con precipitación estacionalmente irregular. Son muy abundantes en el Alto Aragón, especialmente sobre relieves estables; así aparecen sobre plataformas estructurales y sobre viejas laderas de suave pendiente (glacis, localmente denominados sasos y coronas), como las existentes en los somontanos de Huesca y Barbastro, al pie de las Sierras Exteriores (sierras de Loarre, Caballera, Gratal, Guara,...). También abundan en antiguas terrazas aluviales (como las del río Cinca en Albalate o del Alcanadre en Sariñena).

 

 

CAMBISOLES

 

El nombre proviene del latín cambiare, cambiar, el cual hace referencia a que el suelo manifiesta cambios en profundidad (horizonte subsuperficial cámbico, Bw). Estos cambios se evidencían en el contenido de arcilla, carbonatos, el color y/o la estructura respecto al sustrato. Son suelos moderadamente desarrollados, profundos, con un importante contenido en minerales alterables en las fracciones limo y arena; suelen presentar una adecuada fertilidad, tanto desde el punto de vista físico como químico.

Los Cambisoles háplicos o típicos en el Alto Aragón abundan en zonas húmedas, de montaña donde, aún desarrollándose sobre material parental calizo, suelen lavarse los carbonatos del perfil. Según el contenido en bases sea más o menos elevado reciben el calificativo de éutricos o dístricos e incluso de calcárico, si aún presentan carbonatos en el perfil. Si los ciclos de erosión y coluvionamiento no frenan su evolución, pueden ir incorporando materia orgánica en el horizonte superficial (caracter húmico) para acabar convirtiéndose en Phaeózems o en Umbrisoles. A los Cambisoles de fondos y laderas abancaladas por el hombre se le añade el sufijo de escálico.

 

PHAEOZEMS

 

Su nombre deriva de la combinación del vocablo latino phaios, oscuro, y del ruso zemlja, tierra oscura, orgánica. Y es que los Phaeozems son suelos caracterizados por poseer un horizonte superficial A, oscuro por su elevado contenido en materia orgánica. Esta le confiere una elevada estabilidad estructural, porosidad y fertilidad (horizonte móllico). Posee una extraordinaria actividad biológica, lo que se manifiesta en una buena integración de la materia orgánica con la mineral. Suelen desarrollarse sobre materiales de reacción básica, blandos, como los tills y los coluviones, en condiciones relativamente estables. Son frecuentes los Phaeózems háplicos en el Pirineo, bajo pastos, ya que los densos sistemas radiculares de las especies pratenses facilitan la incorporación de la materia orgánica. En estas zonas húmedas es habitual la eliminación de los carbonatos del perfil salvo que el móllico se disponga sobre roca caliza donde puede calificarse de calcárico e incluso de réndzico. Se diferencian de los Kastanozems por carecer de carbonatos secundarios. Los Phaeozems no poseen una baja saturación de bases, lo que los diferencia de los Umbrisoles, morfológicamente similares. Los Phaeozems suelen presentarse de forma discontinua en el Alto Aragón, alternándose con los grupos de suelos anteriormente citados. Así es frecuente que los Phaeozems acompañen a pastos mesófilos con bromo (Bromus erectus) o primaveras (Primula intrincata) mientras que los Umbrisoles se encuentren bajo los pastos acidófilos de cervuno (Nardus stricta) o sarrón (Festuca eskia), por ejemplo en los puertos de Aisa, de Tendeñera, o de Ordesa. Los Kastanozems aparecen incluso en ambientes semiáridos sobre materiales muy calizos donde el móllico se superpone al horizonte cálcico.

 

 

 

FLUVISOLES

 

Su nombre proviene del latín, fluvius, fluvial, recordándonos que son suelos desarrollados sobre sedimentos recientemente aportados por los ríos (arenas, limos, gravas, cantos). Son suelos poco desarrollados, sin horizonte de diagnóstico superficial y con sedimentos aluviales estratificados. Esta estratificación se evidencia por la presencia de capas (C) con granulometrías diferentes y/o contenidos en materia orgánica irregulares y relativamente elevados. Cada capa corresponde a un episodio de sedimentación, y nos permite interpretar la evolución histórica del río. Los Fluvisoles se presentan en las terrazas más bajas de los ríos y por tanto, más jóvenes, pues en cuanto transcurre un cierto tiempo (terrazas aluviales más altas, más viejas) estos suelos pasan a Calcisoles en ambientes semiáridos o bien a Cambisoles y Luvisoles en zonas más húmedas. Se trata de suelos profundos con texturas gruesas y, frecuentemente, con abundantes gravas poligénicas (esqueléticos) lo que los hace muy permeables. Mayoritariamente su matriz es carbonatada (calcáricos). En las proximidades al cauce del río pueden manifestar problemas de hidromorfía por la presencia de una capa freática (Fluvisoles gléicos). En el Alto Aragón se encuentran en las llanuras de inundación y terrazas más próximas al cauce actual de los diversos ríos, o sea las más jóvenes, holocenas (Aragón, Gállego, Guatizalema, Alcanadre, Cinca,...).

 

 

GIPSISOLES

 

 

Los Gipsisoles son suelos con una acumulación secundaria de yeso (horizonte gípsico, y), de ahí su nombre derivado del latín gypsum. El yeso (sulfato cálcico dihidratado) puede presentarse en distintos tamaños y formas: desde gruesos cristales en una matriz margosa a horizontes hipergípsicos donde el yeso, de tacto farináceo, microcristalino, es mayoritario. Según el contenido en yeso, el suelo puede ser conisderado como Gipsisol hipogípsico o hipergípsico. Ocasionalmente se desarrollan sobre depósitos detríticos de glacis y terrazas aluviales con alto contenido en gravas (esqueléticos), donde incluso se ven acompañados de un horizonte cálcico (Gipsisol cálcico).

Son suelos de texturas francas o limosas, de baja capacidad de retención de nutrientes y cuya CRAD varía con el tamaño de cristalización del yeso. El ion calcio, muy abundante, se une con los fosfatos para insolubilizarlos. La disolución del yeso en estos suelos, por ejemplo por riego con alta fracción de lavado, genera problemas de subsidencia del terreno.

Se trata de suelos más propios de zonas desérticas pero que en el Alto Aragón se pueden encontrar en diversos puntos. Así, aparecen importantes extensiones sobre sustratos mio-oligocénicos en el Valle del Ebro: en el Suroeste (Alcalá de Gurrea, Tardienta, Alcubierre,...) y en el Sur (Castejón de Monegros, Valfarta, Peñalba e incluso hacia Candasnos y Fraga). También están bien representados sobre sustratos yesíferos eocénicos en el anticlinal de Barbastro, desde Peraltilla a Tamarite de Litera.

 

 

LEPTOSOLES

 

Su nombre hace referencia al término griego leptos, delgado, puesto que los Leptosoles son suelos delgados, que a escasa profundidad presentan una barrera física, como roca dura continua (contacto lítico) o mucha pedregosidad, o una barrera química como representa un sustrato muy carbonatado. Debido a estas características, poseen un reducido volumen explorable por las raíces y la capacidad de retención de agua y nutrientes es escasa, especialmente en los Leptosoles líticos, e hiperesqueléticos. Sus propiedades químicas, muy influenciadas por el material parental del que derivan, condicionan su calificación como calcárico, gipsírico, éutrico, dístrico,....

Su escasa profundidad e incluso la abundancia de afloramientos rocosos (nudilítico) limitan su uso agrícola pero pueden admitir un pastoreo ocasional o un uso recreativo.

Su distribución está ligada a zonas con fuerte pendiente y, si bien se encuentran repartidos por todo el Altoraragón (Sierras de Alcubierre, Guara, Olson, Campanué,...) son mayoritarios en el Pirineo Axial.

 

 

 

LUVISOLES

 

Los Luvisoles adquieren el nombre del latín luere, lavar, porque su perfil presenta una acumulación de las arcillas en profundidad (horizonte árgico, Bt). La translocación de las arcillas (argiluviación) se relaciona con una superficie geomorfológica estable y con un clima estacionalmente contrastado, donde alternan estaciones húmedas y frías con secas y cálidas. Este clima posibilita el lavado de carbonatos, primero (horizonte cálcico) y la iluviación de arcilla, después (horizonte árgico) por lo que es frecuente observar la secuencia A-Bt-Bk (Luvisol cálcico). Además, las arcillas revestidas de óxidos de hierro, incompletamente deshidratados en periodo húmedo, se deshidratan en periodos cálidos (rubefacción, fersialitización) y los suelos adquieren una característica coloración rojiza (carácter crómico, rhódico). En ocasiones, los horizontes árgicos se recarbonatan por lo que el Luvisol cálcico evoluciona a Calcisol lúvico.

En estos suelos las arcillas son de buena calidad (2:1) y la reacción del suelo nunca es muy ácida. El incremento en arcilla a cierta profundidad (cambio textural abrupto) supone una limitación a la velocidad de infiltración del agua.

En el Alto Aragón estos suelos aparecen sobre viejos glacis de los somontanos y en las terrazas aluviales más altas, más viejas (Pleistoceno medio a inferior), de algunos ríos como en la confluencia del Ara y el Cinca (Boltaña, L’Aínsa).

 

REGOSOLES

 

Los Regosoles adquieren su nombre del griego rhegos, manto, haciendo referencia a que se desarrollan sobre un manto de materiales sueltos, poco consolidados. Y es que son suelos minerales muy poco evolucionados, con horizontes A sobre materiales no consolidados o capas C (a diferencia de los Leptosoles sobre capas R) y de textura no excesivamente arenosa (lo que los calificaría como Arenosoles). Su presencia se asocia a zonas donde los procesos de formación han actuado durante muy poco tiempo o con poca intensidad, por el clima muy frío o muy cálido, o como consecuencia de su rejuvenecimiento por erosión. Por ello, tal y como sucede con los Leptosoles, las propiedades de estos suelos se relacionan directamente con el material parental del que derivan. Así sobre margas encontramos Regosoles háplicos, calcáricos, de texturas finas y de reacción básica; en ocasiones presentan cierto nivel de salinidad (hiposálicos) o cierto contenido en yeso primario (gipsíricos). En cambio sobre granito alterado aparecen Regosoles con caracter éutrico e incluso dístrico, de reacción ácida y texturas gruesas. Suelen aperecer en cualquier punto del Alto Aragón, intercalándose con otros tipos de suelos. La construcción de bancales de piedra seca permitió el cultivo de cereales y frutales (trigo, cebada, almendros, olivos) en la región mediterránea y de centeno y prados en zonas de montaña, toda vez que se conservaba el suelo y se optimizaba la recogida del agua de lluvia (caracter escálico).

 


<< Volver

iArasol
MAPA WEB | AVISO LEGAL
AVISO COOKIES
Si quisiera citar esta web en sus artículos o trabajos, puede usar la siguiente referencia:
Badía, D. 2011. iARASOL, programa interactivo para el estudio y clasificación de suelos de Aragón (http://www.suelosdearagon.com/)
Desarrollado por Tandem Innova